Gustavo MartinSUSCRIBIRTE
← VOLVER28 AGO 2026

Robusta no es el salvavidas climático que parecía

Una nueva revisión científica cuestiona la narrativa de que Robusta es automáticamente la respuesta climática del café: tolera el calor, pero no necesariamente la sequía.

Durante años hemos repetido una idea bastante cómoda. Arábica sufre con temperaturas más altas. Robusta soporta mejor el calor. Por tanto: Robusta puede ser parte de la solución climática del café.

La primera parte sigue teniendo sentido. La conclusión necesita bastante más cuidado.

Una nueva revisión científica publicada en Sustainable Development cuestiona precisamente esa narrativa. Su autor principal, Aaron Davis, del Royal Botanic Gardens, Kew, llegó a definir la supuesta resiliencia climática de Robusta como un "mito de internet".

No porque Robusta no soporte más calor que Arábica. Lo soporta. El problema está en confundir tolerancia al calor con resiliencia climática.

Porque el clima no es solamente temperatura. También es lluvia. Sequía. Disponibilidad de agua. Suelo. Eventos extremos. Y ahí Robusta tiene vulnerabilidades importantes, especialmente frente al déficit hídrico.

Parte de la confusión, según los investigadores, viene de utilizar zonas de cultivo irrigadas como evidencia de que las condiciones naturales eran adecuadas para la especie. Eso importa en países como Vietnam, Brasil e India: grandes productores donde el riego puede ser fundamental para mantener productividad y rentabilidad.

Y entonces la pregunta cambia. Ya no basta con preguntar: ¿Qué café soporta más calor? Hay que preguntar: ¿Qué sistema productivo puede sostener ese café cuando también empieza a faltar agua?

Esto llega además en un momento curioso. La industria mira cada vez más hacia Canephora. Los precios altos del Arábica aumentan su atractivo. Brasil mejora calidad. Robusta gana presencia en productos y mercados donde antes tenía menos espacio. Y al mismo tiempo El Niño vuelve a poner el Sudeste Asiático bajo vigilancia.

Quizá el futuro climático del café no consista simplemente en sustituir una especie por otra. Probablemente sea bastante más incómodo: cambiar dónde cultivamos, cómo gestionamos agua, qué genética utilizamos, qué rendimientos consideramos sostenibles, y cuánto estamos dispuestos a invertir para mantenerlos.

Robusta puede formar parte de la respuesta. Pero llamarlo "la solución" probablemente era demasiado fácil.

Fuentes: Sustainable Development · Reuters. Consultadas: agosto de 2026.