China empieza a competir por el buen café
Shanghai cerró 2025 con 10.336 cafeterías y una demanda creciente de Arábicas trazables, mientras el capital internacional apuesta por el ecosistema cafetero chino.
Durante años, hablar del crecimiento del café en China significaba hablar de una cosa: más consumidores.
Ahora empieza a resignificarse.
Shanghai cerró 2025 con 10.336 cafeterías, frente a 6.193 qué había en 2021.
El consumo anual en la ciudad alcanza ya unas 106 tazas por persona, casi cuatro veces el promedio nacional de 29 tazas.
Y aproximadamente el 18% de sus establecimientos se identifica con el segmento specialty.
Pero el dato importante ya no está solamente en cuántas cafeterías abre China.
Está en qué café empiezan a buscar.
Un reciente informe del Foreign Agricultural Service del USDA describe precisamente ese cambio en Shanghai.
Después de varios años marcados por guerras de precios en cadenas como Luckin Coffee y Cotti los descuentos más agresivos han perdido intensidad.
Y empiezan a pensar en atributos del café como:
Calidad.
Origen.
Método de preparación.
Diferenciación.
Ese movimiento también empieza a aparecer antes de que el café llegue a una barra de servicio.
China importó 181.243 toneladas de café verde en 2024, un 218% más que en 2020.
Brasil, Colombia, Etiopía y Vietnam se encuentran entre sus principales proveedores.
Y el USDA identifica una demanda creciente de Arábicas trazables y de origen único.
Etiopía deja una señal especialmente interesante.
Sus exportaciones hacia China crecieron un 264% durante 2024 y 2025.
China se convirtió así en su tercer destino.
Hace una década ocupaba el puesto 17.
Pero Shanghai no está creciendo solamente como mercado de consumo.
También está construyendo la infraestructura necesaria para convertirse en un nodo del comercio de café.
En 2025, su puerto concentró el 28% del valor de las importaciones chinas de café verde.
Si añadimos la vecina provincia de Jiangsu, ambas representaron aproximadamente el 52% del total del país.
A unos 40 kilómetros está Kunshan.
Allí la producción de café tostado superó las 180.000 toneladas en 2025.
Más de 40 empresas internacionales vinculadas al café operan ya en la zona, conectando importación, almacenamiento, trading, tueste y distribución.
Starbucks abrió allí en 2023 un Coffee Innovation Park por un valor de US$220 millones.
Luckin inauguró posteriormente una planta de tueste de US$120 millones.
Neumann Kaffee Gruppe estableció en Shanghai su primera compañía comercial en China.
Y esta semana apareció otra señal.
Mubadala, el fondo soberano de Abu Dhabi, anunció una inversión minoritaria en Luckin Coffee junto a Centurium Capital dentro de una operación valorada en aproximadamente US$1.000 millones.
Esto nos dice qué el capital internacional sigue apostando por el ecosistema cafetero de China.
Además, Luckin ya se había comprometido a comprar 240.000 toneladas de café verde brasileño entre 2025 y 2029.
Y aquí aparece la pregunta que merece nuestra atención.
¿Qué ocurre si una parte del enorme mercado chino deja de competir solamente por volumen y empieza a competir también por calidad?
La oferta mundial de cafés diferenciados no puede crecer a la misma velocidad que una cadena de cafeterías.
Un microlote etíope.
Un Gesha panameño.
Un Colombia de alta puntuación.
Todos tienen una producción limitada, independientemente de cuántos compradores quieran acceder a ellos.
Durante décadas, muchos de esos cafés encontraron sus principales mercados de valor en Estados Unidos, Europa, Japón, Corea y otros mercados specialty consolidados.
China empieza a incorporarse a esa conversación.
Todavía es demasiado pronto para afirmar que compradores chinos estén desplazando sistemáticamente a compradores europeos o estadounidenses.
Pero la combinación empieza a ser difícil de ignorar: más consumo + más importaciones + más infraestructura + más capital + mayor interés por origen y calidad.
Para productores, eso puede significar una nueva fuente de demanda y una mayor diversidad de compradores.
Para importadores y tostadores europeos, significa que Shanghai empieza a merecer otra mirada.
No solamente como un mercado lejano que bebe cada vez más café.
También como un posible competidor dentro del sourcing internacional.
China lleva años bebiendo cada vez más café.
Pero ¿Qué café decidirá comprar en un futuro cercano?
Fuentes: Daily Coffee News, Shanghai Municipal Government, Centurium Capital. Consultadas: septiembre de 2026.